Se destruyen los caminos
cada vez que te recuerdo
tienes tantas caras
ya no sé si buscarte
en el pasto
o en el desierto
Ayer gritaba un solo nombre
para llorar tu ausencia
ahora los grito todos
porque eres todas las soledades
todos mis fracasos
reuniéndose en mi pecho
Se que depende de mí
detener el desorden
de esos macacos hambrientos
no se que fruto darles
ni que historia contarles
para que de una vez
dejen de saltar y bajen del arbol